
Con el término piedra natural se indican genéricamente cientos de diferentes tipos de piedra, descubiertas y extraídas en todo el mundo. El aspecto y las características físicas de la piedra natural son determinados por el modo en que se han formado: si son el fruto de erupciones volcánicas, o de erosión causada por los ríos, o si han sido modeladas por las inmensas fuerzas que regulan los movimientos tectónicos y de las placas terrestres y que han dado vida, por ejemplo, a las montañas.
Cada piedra natural es única, porque no existen, en el mundo, dos lugares que tengan la misma historia, la misma composición geológica o que hayan sido afectados por las mismas fuerzas geológicas. Esto quiere decir que piedras naturales del mismo tipo pueden poseer características considerablemente diferentes.
Comercialmente, las varias piedras naturales están comprendidas en algunas grandes familias, entre las cuales, las más importantes son seguramente granitos, mármoles, rocas calcáreas, basaltos y pizarras.
Existe también una clasificación científica, alternativa a la comercial, que tiende a dividir las piedras naturales en tres grandes grupos: piedras magmáticas, formadas por el enfriamiento del magma fundido; piedras sedimentarias, nacidas de la compresión de pequeños fragmentos de piedras o del depósito en agua de partículas de caliza; rocas metamórficas, creadas por la transformación de piedras magmáticas o sedimentarias debido a la exposición a altas presiones y/o temperaturas.